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International Physician Update

REHABILITACIÓN DE LA MÉDULA ESPINAL  
Enero 2005  





Entrevista a John McDonald III

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John McDonald, M.D., Ph.D., jefe del programa para la rehabilitación de la parálisis y la médula espinal.  
   

El miembro más nuevo del Instituto Kennedy Krieger, uno de los médicos clave en el tratamiento del fallecido actor Christopher Reeve, comparte su enfoque sobre la rehabilitación de la parálisis y la médula espinal, y qué depara el futuro en este campo.

Durante años, Johns Hopkins ha estado a la vanguardia de la investigación y el tratamiento clínico para la parálisis y la médula espinal. Ahora, con la integración del Dr. John McDonald III, Ph.D. a su equipo, el ritmo en este campo avanzará a pasos agigantados. Sus investigaciones en colaboración sobre la patofisiología subyacente de las lesiones de la médula espinal han mantenido intrigados a científicos del mundo entero durante años. Apenas llegado de Washington University en Saint Louis, el Dr. McDonald encabezará una novísima iniciativa para la rehabilitación de la parálisis y la médula espinal, con base en el Instituto Kennedy Krieger.  

¿Podría explicar cuál es el núcleo de su enfoque terapéutico para la lesión de la médula espinal?

En Washington University en Saint Louis, colaboramos en la creación de un enfoque pionero llamado “terapias de recuperación basadas en actividades” para tratar a los pacientes con este tipo de lesiones.

Descubrimos que, con frecuencia, las claves de la recuperación se encuentran en el sistema nervioso central, y que puede haber mejoría incluso muchos años después de ocurrida la lesión. Esto es de crucial importancia para los pacientes con lesiones de la médula espinal porque implica que nunca deben perder la esperanza de que podamos ayudarles de forma significativa.

La mayoría de científicos basan sus investigaciones y tareas en una determinada filosofía o concepto. ¿Diría que esto es cierto respecto a usted y su trabajo?

Sí, categóricamente. Centramos nuestra atención en optimizar la capacidad que tiene cuerpo de recuperarse por sí mismo. Creemos que es muy posible detener el deterioro físico de un individuo, como por ejemplo la atrofia muscular, restituyendo al mismo tiempo los patrones normales de actividad nerviosa del paciente por debajo del nivel donde se ubica la lesión.

Queremos utilizar la actividad fisiológica para tratar de activar algunos de los generadores de estos patrones. No obstante, nos damos cuenta de que se requieren intervenciones en múltiples etapas, y de que no existe una sola varita mágica para hacer milagros.

¿Podría darnos algunos ejemplos de las técnicas que usa para ayudar a los pacientes con lesiones de la médula espinal?

Un tipo de aparato que utilizamos en pacientes paralíticos, por ejemplo, son los estimuladores conectados con computadoras para contraer los músculos de la pierna lo suficiente como para que puedan manejar una bicicleta fija. Los beneficios de esta técnica, que son extraordinarios,  incluyen la reducción de  las infecciones cutáneas, las fracturas óseas y los coágulos, que implican muchas veces riesgo de muerte. Y el potencial de rescatar la función nerviosa ofrece la esperanza de mayor recuperación a medida que avanzan los descubrimientos en la ciencia regenerativa.

Esta esperanza de mayor recuperación para estos pacientes seguramente hará de su laboratorio en Kennedy Krieger un lugar interesante en los próximos años. Dénos una idea de qué se puede esperar.

Investigaremos la base científica de la lesión y reparación de la médula espinal como fundamento para trasladar lo que aprendamos a los tratamientos clínicos. Otras estrategias regenerativas como las células germinales y la formación de la respuesta inmunológica también serán parte de nuestros esfuerzos.

Hoy en día, la investigación con células germinales es ciertamente un tópico de vanguardia. ¿Lo considera usted como una panacea?
Nada es una panacea. Pero, en última instancia, necesitamos ofrecer una esperanza. Quitarle toda esperanza al paciente ya es una estrategia válida para el tratamiento de lesiones neurológicas desastrosas. 

 
 
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