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Quality Update
Despachos de la primera línea
• la cantidad suficiente de medicamentos para ayudar al paciente pero no demasiada que le produzca algún daño, es una constante preocupación en todas las divisiones del Hospital Johns Hopkins. En Oncología Pediátrica, donde se atiende a pacientes muy pequeños que pueden estar gravemente enfermos, el margen de seguridad puede ser tan delgado como el grosor de un cabello. Una nueva plantilla electrónica para órdenes pediátricas de quimioterapia tiene la intención de reforzar la seguridad del proceso. A instancias del Presidente del Departamento de Pediatría, George Dover, se convocó un equipo multidisciplinario con el propósito de desarrollar un sistema electrónico para reducir el potencial de errores que se encontró en el proceso convencional con papeles. Si bien dos enfermeras seguirán verificando todas las órdenes antes de administrar medicamentos y dos farmacéuticos harán lo mismo antes de despacharlos, no cabe duda de que esta plantilla, llamada orden de quimioterapia para oncología pediátrica, añadirá otro nivel más de seguridad al proceso.
• (UCIP) y en la sala de niños del Centro Infantil, hay un énfasis renovado en el lavado de las manos. Ahora, en los pasillos hay dispositivos que suministran gel desinfectante Purell, junto con coloridos signos que le recuerdan a la gente que se lave las manos. A los padres y al personal se les entregan unos botones color violeta que dicen: "¿Se lavó las manos?". El personal da el ejemplo usando Purell cada vez que entra en la sala de niños y los padres han empezado a usarlo. La tendencia sigue difundiéndose: ahora, en todas las unidades del Centro Infantil hay dispositivos expendedores de Purell estratégicamente ubicados.
• Weinberg desenterró un problema relativo a las órdenes de transferencia. Ellos temían que cuando los pacientes se fueran de la unidad, la lista de medicamentos y alergias a medicamentes pudiera tener errores. Una auditoría de 2 semanas de duración demostró que sus temores estaban bien fundados. Aunque la mayoría de los errores no habrían provocado daño a los pacientes, no por ello dejaban de ser inquietantes. Ahora, como parte del proceso de alta de rutina, las enfermeras hacen algo que denominan conciliación de medicamentos, cotejando los remedios que figuran en las órdenes de transferencia con los que los pacientes han estado recibiendo durante su estadía en la UCI.
De haber una discrepancia, las enfermeras se dirigen al médico o al paciente para que se les dé una explicación.
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